sábado, 31 de julio de 2010

Elmer, el elefante

La historia del elefante Elmer pareciera ser un poco triste al principio.

Elmer es un elefante gordito y tímido que le gusta vestir muy elegante. Un día, es invitado a una gran fiesta de cumpleaños, su amiguita Tigresa está celebrándolo junto a otros animales de la selva. Claro que algunos de ellos son un poco malvados, e intentan dañarle el día a Elmer. Se burlan de él, lo hacen sentir muy mal y tratan de acomplejarlo por su físico.

Elmer sale de la fiesta muy triste, pues se siente mal de no ser aceptado tal y como es. Pero en el camino, se encuentra con una sabia jirafa que le enseña que su trompita no tiene nada de malo. "MIra mi cuello, antes se burlaban de mi", le dice la jirafa, y le hace comprender, que cada parte de nuestro cuerpo es importante y que debemos aceptarnos sin importar las burlas y ofensas de quienes solo buscan deprimirnos.

Finalmente, esta historia que comienza un poco triste, cambia de color, pues Elmer precisamente gracias a su trompa, salva a su amiguita Tigresa, de quien está muy enamorado, y se da cuenta que es importante valorarnos tal y como somos. Los demás animales de la selva, también aprenden una gran lección.

Y a ti, ¿Cómo te pareció esta historia? Escribe tus comentarios.

martes, 27 de julio de 2010

El viento y el sol

La fábula de Esopo El Viento y el Sol nos deja una gran enseñanza. Lee la historia y luego obsérvala en video:

EL VIENTO Y EL SOL

A buena altura sobre el bosque y ocultos detrás de la densa pantalla de las nubes, el sol y el viento seguían su discusión, que sostenían desde tiempo inmemorial, sobre cuál de ambos era más fuerte.


-¡Claro que lo soy yo! -insistió el sol-. Mis rayos son tan poderosos que puedo chamuscar la Tierra hasta reducirla a negra yesca reseca.
-Sí, pero yo puedo inflar mis mejillas y soplar hasta que se derrumben las montañas, se astillen las casas convirtiéndose en leña y se desarraiguen los grandes árboles del bosque.
-Pero yo puedo incendiar los bosques con el calor de mis rayos -dijo el sol. -y yo, hacer girar la vieja bola de la Tierra con un solo soplo -insistió el viento.

Mientras estaban sentados disputando detrás de la nube, y cada uno de ellos profería sus jactancias, salió del bosque un granjero. Vestía un grueso abrigo de lana y tenía calado sobre las orejas un sombrero.

-¡Te diré lo que vamos a hacer! -dijo el sol-. El que pueda. de nosotros dos. arrancarle el abrigo de la espalda al granjera, habrá probado ser el más fuerte. -¡Espléndido! -bramó el viento y tomó aliento e hinchó las mejillas como si fueran dos globos.

Luego, sopló con fuerza... y sopló... y sopló. Los árboles del bosque se balancearon. Hasta el gran olmo se inclinó ante el viento. cuando éste lo golpeó sin piedad. El mar formó grandes crestas en sus ondas, y los animales del bosque se ocultaron de la terrible borrasca.

El granjero se levantó el cuello del abrigo, se lo ajustó más y siguió avanzando trabajosamente. Sin aliento ya, el viento se rindió. desencantado. Luego, el sol asomó por detrás de la nube. Cuando vio la castigada tierra, navegó por el cielo y miró con rostro cordial y sonriente al bosque que estaba allá abajo. Hubo una gran serenidad. y todos los animales salieron de sus escondites. La tortuga se arrastró sobre la roca que quemaba, y las ovejas se acurrucaron en la tierna hierba.

El granjero alzó los ojos, vio el sonriente rostro del sol y, con un suspiro de alivio, se quitó el abrigo y siguió andando ágilmente.
-Ya lo ves -dijo el sol al viento- A veces, quien vence es la dulzura.



sábado, 24 de julio de 2010

Las rondas en el desarrollo del niño


Las rondas infantiles son importantes en la expresión de los niños ya que permiten que conozcan su esquema corporal, lo interioricen. Cuando los niños giran, cruzan, caminan de lado, dan una media vuelta y una vuelta entera, están realizando movimientos que exigen equilibrio y coordinación psicomotriz. Al formar una ronda aprenden a relacionar su cuerpo con el espacio físico, a ubicarse, guardar distancia.

Al cantar, reír y jugar en las rondas el niño expresa de modo espontáneo sus emociones, vivencias, sentimientos e ideas, a la vez que se familiariza con los juegos y rondas tradicionales de su entorno.



Otra de las funciones básicas que el niño desarrolla al cantar y mover su cuerpo siguiendo sonidos y ritmos, con pausas y contrastes, es su aptitud rítmica. El ritmo es tan importante en el niño porque le permite ejecutar danzas, juegos, canciones, e incluso expresarse rítmicamente en el lenguaje oral, que luego será escrito. El ritmo estará presente en el aprendizaje de la lecto-escritura, cuando separe sílabas, cuando forme palabras, cuando reconozca las sílabas tónicas.

En conclusión, mediante las rondas y juegos el niño adquiere confianza y seguridad en sí mismo, se va conociendo, acepta sus propios fracasos, aprende a perder, aprende a vivir. Son necesarias en su crecimiento, ¡ayudémoslos a que las disfruten!

miércoles, 21 de julio de 2010

El origen de los días de la semana


Los nombres de los días tienen estrecha relación con la mitología clásica. Para comprender su origen, debemos remontarnos a la Grecia antigua, cuyos habitantes asociaron con los dioses el movimiento de los cuerpos celestes y dedicaron cada dia de la semana a una deidad de la siguiente forma:


LUNES: Selene, diosa de la Luna.
MARTES:Ares, dios de la guerra.
MIERCOLES: Hermes, mensajero de los dioses.
JUEVES:Zeus, dios supremo.
VIERNES:Afrodita, diosa del amor.
SABADO:Cronos, dios del tiempo.
DOMINGO:Helios, dios del Sol.

Los romanos conservaron la consagración de los días a esos dioses. La denominación latina, de la cual deriva la nuestra, es así:

LUNES:Día de la Luna.
MARTES: Día de Marte.
MIERCOLES:Día de Mercurio.
JUEVES:Día de Jovis o Júpiter.
VIERNES:Día de Venus.
SABADO:Día de Saturno.
DOMINGO:Día del Sol.

No sólo los días de la semana se derivan de la mitología grecorromana. Los meses del año también se originaron de forma similar. En el video pueden observar algo de historia al respecto.

martes, 20 de julio de 2010

Celebrando el Bicentenario

Hoy todos conmemoran 200 años de la Independencia colombiana, y ha sido la oportunidad para pensar en la historia de nuestro país desde la fecha simbólica del 20 de julio de 1810 hasta hoy.

Desde la literatura, hemos tenido una revolución considerable durante la independencia; así como todas las antiguas colonias españolas en el continente, nuestro país se vio influenciado por el ánimo político, lo que determinó el pensamiento y el estilo de los autores criollos. Pero la literatura colombiana no deja de ser heredera de la hispánica y aquel sabor independentista e inconforme ante el estado de cosas coincide a la vez con el romanticismo en boga que dominaría todo el siglo XIX en Colombia.


El discurso político de entonces, liderado por el Libertador Simón Bolivar se vería representado además en el naciente periodismo republicano del cual Antonio Nariño sería uno de los precursores. El género epistolar y la poesía se abrirían espacios en búsqueda de la identidad de la naciente nación.

La decisión de los padres de la patria de proteger y promover el idioma español en el suelo nacional, evidencia la gran importancia que la época daba a la palabra. De allí que sea Colombia la primera nación hispanoamericana en fundar en 1871 la Academia Colombiana de la Lengua.
Entre 1810 y 1830 se conforman cuatro géneros literarios: La oratoria, la poesía, el periodismo, y la historia. Su fuerza expresiva se mantuvo en los anhelos patrióticos, lo que indica que la idea de libertad fue la que atrajo la atención de los escritores que vieron en la literatura una forma óptima para mantener la lucha.

También se considera literatura de la independencia, a la que se escribió después de los acontecimientos políticos y revolucionarios de la independencia, pero que se refiere a éstos como hechos y hazañas del pasado glorioso de hombres de la talla de Bolívar y demás libertadores. Los diferentes historiadores de la literatura colombiana emplean los términos literatura de la independencia o literatura de la emancipación cuando están hablando de la literatura y autores que abonaron el terreno de la revolución, con escritos contra el sistema colonial antes de 1810, de escritores que con sus proclamas mantuvieron la fuerza del proceso revolucionario (1810-1820) o literatos que glorificaron el pasado independista después de 1820 y muy avanzado el siglo XIX. También están las obras literarias que, explícitamente, no tienen nada que ver con la independencia pero que fueron escritas en ese lapso de tiempo.
La literatura de la independencia es conocida también como literatura de la transición, porque es precisamente el periodo de transición de la Colonia a la época romántica, características que por ejemplo tienen José Joaquín Ortiz y José Caicedo Rojas, tocados por la revolución pero también por la esencia romántica.
Por todo lo anterior, se puede ver en la independencia un fenómeno literario llamado literatura de la emancipación, con características especiales en cuanto a la producción literaria y vida cultural de uno de los periodos de transición más importante de nuestro país.

sábado, 17 de julio de 2010

Edgar Allan Poe: maestro del terror


Es Edgar Allan Poe un maestro del género de terror. Sus relatos cortos que se cuentan por docenas son tan excepcionales que no sólo los amantes del género suelen tenerlos como libros de cabecera, sino que hasta el menos aficionado habrá oído hablar de ellos o incluso los habrá visto tanto en la pequeña o gran pantalla. Los cuentos de Poe han sido llevados al cine una y otra vez y aunque ustedes creyeran que no conocen ninguna de sus historias, seguramente más de una historia vista en televisión tiene su origen en un relato de Poe.

La vida de este escritor estadounidense es casi tan estremecedora como muchos de sus relatos. Siempre deseó ser poeta, era su máximo anhelo, pero las necesidades económicas lo condujeron a la prosa. Aunque no podemos decir que fuese el creador de los relatos de miedo fue un maestro en su arte y fue quien inició la novela policiaca; su relato 'El escarabajo de oro' en1843, que trata de la búsqueda de un tesoro enterrado, es buena prueba de ello. Su corta vida estuvo siempre marcada por la depresión, su tendencia a la melancolía y su afición al alcohol y a las drogas que acabaron por destruirle.

Nació en Boston el 19 de enero de 1809. Sus padres, actores de teatro itinerantes, murieron siendo él niño, y fue criado por John Allan, un hombre de negocios rico de Richmond (Virginia), que probablemente fue su padrino. A los seis años viajó con la familia Allan a Inglaterra donde ingresó en un internado privado. Después de regresar a Estados Unidos en 1820 siguió estudiando en centros privados y asistió a la universidad de Virginia durante un año, pero en 1827 su padre adoptivo, disgustado por la afición del joven a la bebida y al juego, se negó a pagar sus deudas y le obligó a trabajar como empleado. Poe abandonó su nuevo trabajo, que detestaba, y viajó a Boston donde publicó anónimamente su primer libro, Tamerlán y otros poemas (1827).

Al año siguiente de publicar su tercer libro, Poemas, se trasladó a Baltimore, donde vivió con su tía y una sobrina de 11 años, Virginia Clemm. En 1832, su cuento 'Manuscrito encontrado en una botella' ganó un concurso patrocinado por el Baltimore Saturday Visitor. De 1835 a 1837 fue redactor de Southern Baltimore Messenger. En 1836 se casó con su joven sobrina y durante la década siguiente, gran parte de la cual fue desgraciada a causa de la larga enfermedad de Virginia, Poe trabajó como redactor para varias revistas en Filadelfia y Nueva York. En 1847 falleció su mujer y él mismo cayó enfermo; su desastrosa adicción al alcohol y las drogas, contribuyeron a su temprana muerte en Baltimore, el 7 de octubre de 1849.




Edgar Allan Poe vivió una vida tortuosa marcada por el dolor, dolor que nacía de su alma melancólica y depresiva y que intentó calmar mediante las drogas y el alcohol. Por su puesto no solo no lo consiguió, sino que logró perderse para siempre en algún paraje escalofriante de los nacidos de su mente. Murió con tan solo 40 años y nos dejó páginas y páginas de horror, impregnadas en su sudor alcohólico y su sangre envenenada.