domingo, 21 de abril de 2013

La mula de tres patas

En algunos pueblos y aldeas empedradas del departamento de Antioquia (Colombia), se ha contado de generación en generación, la leyenda de la mula de las tres patas, o la mula del diablo. 

Dicen los habitantes que han visto después de las doce de la noche, una mula que hace sonar fuertemente sus herraduras en los empedrados. Cuentan los más ancianos, que la mula es enorme, pesada y con una mirada macabra. Transita por senderos solitarios y oscuros que ilumina únicamente con sus ojos de candela y el fuego refulgente de su hocico. 

Si alguien tiene la mala suerte de verla, de seguro saldrá espantado, pero es recomendable dejarla pasar, pues se dice en los caminos que quienes han querido seguirla hasta su destino, jamás regresan vivos...sus cuerpos aparecen en el camino quemados con azufre. 

¿Por qué tiene tres patas? Nadie sabe con exactitud la razón. Algunos afirman que hace mucho tiempo un arriero llevaba una carga muy pesada para la capital, y al pasar por un estrecho, la mula perdió el equilibrio y tiró la carga al final del abismo. El arriero se enojó tanto que tomó a machetazos a la mula. En uno de ellos, le amputó una pata y cayó al abismo. Otra versión que se escucha, es que un día un hombre y su mula fueron atacados por una jauría de furiosos perros; la mula para espantarlos, se puso a dar coces, pero uno de los perros le dio un mordisco en la pata y se la arrancó. A pesar del incidente, la mula pudo espantar los perros y se quedó velando el cuerpo de su amo muerto; desde ese día, vaga por los caminos buscando a su querido dueño. 

En lo que sí coinciden, es que es un alma en pena, y que su misión es recorrer los caminos empedrados o de herradura sin ninguna pretensión. 


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