lunes, 24 de marzo de 2014

Los dones

(Jairo Aniíbal Niño)


Un día nació una brujita y, como ocurre en esos casos, acudieron a verla sus hadas madrinas para hacerle entrega de sus dones.

- ¿Qué gracia le concedemos a esta brujita recién nacida? - preguntó una de ellas.
- El don de hacerse invisible - sugirió un hada de rostro alunado.
- Creo que sería más útil para ella si fuera dotada de la habilidad para preparar filtros de amor - sugirió otra de talle de avispa.
- Yo soy de la opinión de que lo que más le conviene es la gracia de adivinar el pensamiento - dijo un hada que lucía en sus dedos anillos de hielo.
- Insisto en que lo más aconsejable es que adquiera la gracia de hacerse invisible - afirmó el hada de la faz de luna.

Mamá bruja se acercó a las hadas y tímidamente dijo:
- Yo deseo que a mi hija le concedan la gracia de volar.
- ¿Reclamas para tu hija el don del vuelo? - preguntaron al unísono las hadas.

- Sí. Cuando la llevaba en mi vientre, en vez de pataditas daba aletazos. Por lo tanto, estoy segura de que volar es su mayor anhelo.
- Sea - dijeron en coro las hadas.

A la brujita le concedieron la gracia del vuelo.
Años más tarde y no sin esfuerzos, la brujita llegó a ser la comandante de un bellísimo avión Boeing 767.



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